Situadas desde la noción de tecnología política en la red, se plantean diversas dinámicas de diálogo interactivas enfocadas a la investigación y construcción de contextos comunitarios hacia una legislación de internet. Dentro del formato foro, contaremos con el artista Daniel García Andújar para el desarrollo de un taller reflexivo y práctico hacia el cuestionamiento de las nuevas tecnologías de la comunicación desde la acción artística, articulado en tres sesiones.

DANIEL GARCÍA ANDÚJAR

Daniel García Andújar (Almoradí, Alicante, 1966) es uno de los grandes activistas del arte en la red o artista visual, como le gusta autodefinirse. Autodidacta sin complejos y uno de los principales exponentes del Net.art, abandonó Valencia tras molestar a las autoridades con anónimos que colgaba en un portal digital y desde entonces se vuelca en desenmascarar a través de la ironía las falsas promesas de libertad prometidas por Internet. Fundador de Technologies To the People, miembro de Irational y director de numerosos proyectos en Internet como e-sevilla, e-valencia, e-madrid o e-barcelona, su corpus teórico y artístico conforma una producción que bascula entre el territorio de lo real (la ciudad) y de lo virtual (la red), con el objeto de desenmascarar el engaño de las promesas de libre elección que esencialmente se encuentran en las nuevas formas de control y desigualdad del uso de las nuevas tecnologías.

 

http://www.danielandujar.org

 

http://angelsbarcelona.com/en/artists/daniel-g-andujar/projects/

 

https://twitter.com/tttp

 

https://oralmemories.com/daniel-garcia-andujar/

TERRITORIO DE RESISTENCIA

TALLER DE DANIEL GARCÍA ANDÚJAR

El Arte permite generar modelos de resistencia que convierten la difusión cultural generada desde la maquinaría de los procesos de digitalización en un proceso creativo que no necesariamente lleva a la aculturación y a la receptividad pasiva de las culturas globalizadas. Nuestra reacción al bombardeo mediático evidencia su capacidad de tensión y pone a prueba nuestra resistencia.

 

La desaparición del espacio público no dejará hueco para la disidencia, ni para la economía marginal del mercado negro, la venta de sustancias ilegales, el trueque, la prostitución o la mendicidad. Una vez enterrada la era industrial de fabricación y el diseño de productos necesitamos una nueva división global del trabajo y ésta sólo se puede hacer desde el ejercicio del control. Y lo primero en ser controlado será el cuerpo.

 

El planeta se va reduciendo, “empequeñeciendo”, el espacio digital (de representación) va disminuyendo, el espacio público desaparece, la fábrica o la oficina (espacio de trabajo) es sustituida por el nuevo espacio de ocio. Los centros de las ciudades se “normalizan” así, creando un patrón. La ciudad se ha puesto al servicio de la nueva economía postcapitalista, una vez que se ha disuadido, y alejado de su centro, a sus residentes habituales y a los trabajadores pobres. La “limpieza de las calles” permite monitorizar la actividad y la actuación de los nuevos actores y así rentabilizar el nuevo contexto urbano a través de su control integral. El resultado es una ciudad más segura y menos extraña a los ojos de los foráneos, turistas, expatriados y consumidores ricos. Fácil de gestionar, diseñar, rediseñar y adaptar a los intereses de unos pocos.

 

El cuerpo es un artefacto de mediación entre lo humano, lo animal y la máquina que está viviendo un proceso de metamorfosis potencial. Nuestro cuerpo es también una extraordinaria maquinaria única capaz de procesar cantidades ingentes de información que cada día ve ampliadas esas capacidades desde los procesos de desarrollo de las tecnologías de información, comunicación, biológicas y mecánicas. En la doble dualidad del panóptico electrónico, el cuerpo productor es a su vez consumido, emisor y receptor, vigilante y vigilado. Está preso cada vez más de una maraña hiperconectada, de una red tejida de forma colectiva con códigos y fórmulas matemáticas de la que es incapaz de huir. Es el último eslabón en la cadena de procesos de digitalización. Pero también es un cuerpo que se revela, que lucha por crear pequeños espacios de libertad, de resistencia a un sistema de estándares, tópicos y estereotipos.

El lenguaje visual es la herramienta más valiosa de la práctica artística, pero en estos momentos lo “visual” está específicamente asociado al territorio digital contemporáneo, el ocio digital, la publicidad. El arte ya no tiene la hegemonía e influencia del pasado en los procesos de generación de un imaginario visual, es más, ha perdido parte de esa capacidad. Las estructuras que creamos condicionan nuestra percepción de la realidad. El conocimiento matemático (presente en los algoritmos que gobiernan la red) genera un proceso de estandarización que implica ajustar nuestro paisaje visual a un modelo uniforme. Afortunadamente todo lo que somos capaces de construir, seremos capaces de modificar. La práctica artística puede convertirse en un lugar estratégico de resistencia a las interpretaciones estandarizadas que los medios digitales y la maquinaria de control y mediación que el capitalismo imponen. Tal vez sea el momento de dejar de producir más ruido, de fabricar más imágenes ciegas y de adhesión a la autoridad o a determinados intereses de las sociedades postcapitalistas. Esto no quiere decir necesariamente dejar de trabajar con las imágenes, sino más bien reflexionar cómo se han construido estas imágenes, cuál es su estructura, qué significado tienen y cómo podemos utilizarlas.

 

El taller buscará el desarrollo y análisis de las nuevas herramientas y cartografías que permitan situar en el centro del debate ciudadano, la necesidad de un nuevo territorio de resistencia desde dónde sea posible ejercer una intrínseca dimensión colaborativa y artística.

Este es un taller sobre guiar, mediar, manipular, interpretar, determinar, dirigir, priorizar, donde se abordarán también los siguientes temas:

1. Prácticas artísticas contemporáneas en el espacio público extendido. La práctica artística como territorio de resistencia.

2. La contaminación del paisaje visual. El cuerpo, último estadio del proceso de digitalización.

3. Algoritmos, el fascismo que viene. Contra el archivo, cartografías de defensa, el nuevo orden informacional.

 

Cada participante ha de preparar una breve presentación de 5 minutos a partir de un pequeño archivo formado por, al menos, 5 elementos de cualquier condición física o digital (elemento personal, objeto, imagen, audio, vídeo, impreso…)